miércoles, 10 de noviembre de 2010

León, capital de la revolución


El pasado fin de semana estuvimos con otros cinco voluntarios, compañeros de La Prusia,  en León…..parece mentira… cruzar el charco para acabar en esta ciudad.

Es bastante más grande que Granada y con mucho encanto por los numerosos murales relacionados con la revolución sandinista, ya que esta ciudad es considerada la cuna del levantamiento popular. Además se trata de una ciudad universitaria y esto se nota en el ambiente de la calle y festivo-nocturno.






El hostal en el que nos alojamos estaba genial, habitación doble, internet, 10 minutos de llamadas internacionales, barra libre de café y té, piscina y billar, todo por el equivalente a unos 14 euros la habitación doble…………..lo mejor sin duda fue poder dormir en un colchón que no se hundiese (véase foto de nuestra suite en un post anterior).

 En la piscina del hostal

 En la terracita del hostal con otros compañeros

El viernes tomamos unas Toñas y unos Flor de Caña (aquí no se andan con chiquitas directamente te ofertan la botella, nada de cañas ni de copas, ¡a lo grande!).


A la mañana siguiente nos encaminamos al museo de la revolución. El guía, llamado Franco, es un revolucionario convencido que había luchado con el Frente Sandinista y había sido arrestado en un par de ocasiones por la Guardia Nacional durante la dictadura de Somoza. Durante la visita al museo nos expuso con mucho sentimiento y emoción la historia contemporánea de Nicaragua. Por cierto, al final parecía que le habían dado cuerda y no nos soltaba. Pero a tod@s nos encantó conocer la historia y las injusticias sufridas por el pueblo nicaragüense en el siglo XX.




Tras esta instructiva visita cogimos (o mejor dicho, “agarramos”, que aquí eso de “coger” se utiliza para otros menesteres…………) un autobús que nos llevó a Las Peñitas, una zona costera del Pacífico. El viaje (20 kilómetros) duró aproximadamente 1 hora (para que os hagáis una idea de cómo son las comunicaciones terrestres por aquí). Una vez en la playa nos dimos un bañito o más bien luchamos contra las olas, porque aunque el nombre del océano sea Pacífico esas aguas eran de todo menos tranquilas. El agua te arrastraba hacia dentro con bastante fuerza y una ola aparentemente insignificante te tiraba al suelo, literal. Después del ejercicio acuático nos decidimos a comer en un restaurante-chiringuito regentado por una francesa y unos nicas donde degustamos el plato más rico que hemos comido en Nicaragua: camarones al coco, sólo de recordarlo se nos hace la boca agua.

 La playa estaba desierta......

Atardecer en Las Peñitas

Lo que quedaba de fin de semana lo aprovechamos paseando por León, visitando la catedral y comiendo en los puestos de la calle.

 Catedral de León

Ahora a la camita que mañana toca escuela y salir de excursión con los chavales del barrio a Managua, donde podrán disfrutar de un teatro y cuentacuentos con payasos, actividad organizada por  el Centro Cultural de España.

PD: Con respecto a las donaciones hemos estado gastando parte del dinero en medicinas que nos ha encargado la responsable de la clínica, voluntaria de la ONG.
Los medicamentos que compramos para los vecinos de La Prusia son: Clotrimazol – pomada y óvulos para los hongos, 10 cajas de cada uno; Bromexina (jarabe para la tos), 6 frascos, Mebendamin (vitaminas), 10 cajas; Ciprofloxacino (antibiótico), 3 cajas de 30 comprimidos. Todo esto ha costado, al cambio, unos 120 euros (recordemos que la seguridad social aquí no nos subvenciona las medicinas).

sábado, 6 de noviembre de 2010

Halloween y otro volcán en la lista

Los días 30 y 31 de octubre fuero un fin de semana de trabajo para Sonia y Raúl. Los sábados y domingos trabajados luego pueden solicitarse entre semana y, tras el visto bueno de la coordinadora,  pueden ser utilizados como días libres. En nuestro caso para irnos a Ometepe a pasar unos días con el grupo de voluntarios que solemos salir los fines de semana.
Ese sábado participamos en una fiesta de Halloween para los niños del barrio. Por la mañana realizamos un taller para que se hicieran sus propios disfraces con bolsas de basura y dibujos y máscaras de papel y cartón. Por la tarde los voluntarios nos disfrazamos, fuimos a buscarlos casa por casa, hicimos juegos y les íbamos dando sustos por el camino. Se lo pasaron en grande, y en la “prueba final” les repartimos caramelos y popas (como llaman aquí a los globos).

 Raúl disfrazado de hombre lobo sin poder asustar a un a niña


 La bruja haciendo su poción mágica
El domingo algunos niños que asisten a la escuela de La Prusia (La Inmaculada) tenían un concierto de flauta y canto en el Centro 3 Mundos (una especie de centro social, donde hay exposiciones, conciertos, reuniones y también ciber café desde donde nos conectamos a internet) en el centro de Granada. Este concierto estaba organizado por la asociación Ritmo en los barrios que trabaja con niños de varias escuelas de Granada. Por lo visto, la ONG Casas de La Esperanza colabora en esta actividad desde hace algunos años y éste no iba a ser menos. Algún voluntario tenía que encargarse de pasar el día con los niños, cuidar de ellos y mantenerlos entretenidos durante unas cuantas horas. Así que decidimos ir. La verdad es que fue una actividad larga para nosotros, cuanto menos para los niños. Desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde:  recogida en la escuela, transporte hasta el Tres Mundos, presentación, desayuno, ensayo general de todos los colegios, comida, prueba de sonido y concierto....... Los niños de La Prusia, teniendo en cuenta la duración del acto, se portaron como benditos, incluso las niñas de 5 años que teníamos al cargo. Al final todo salió bien.

 Sonia llevando a una de las niñas al concierto

 Algunos de los niños en el concierto
En Nicaragua el 2 de Noviembre es día feriado (=festivo) y lo aprovechamos para subir el Mombacho, que es un volcán de unos 1200 metros de altitud próximo a Granada. Fue agotador, no por la longitud de la ruta, sino por la pendiente que tenía, increíble. Tras dos horas y cuarto llegamos a la cima sudando por poros que desconocíamos......... pero mereció la pena. Tras ver unos cuantos monos, mariposas enormes y de todos los colores y gusanos peludos, las vistas desde la cima eran inmejorables. Se podía alcanzar a ver la ciudad de Granada, las isletas, el lago de Nicaragua y la laguna de Apoyo. Lo más emocionante fue poder ver a un perezoso con su cría a cuestas moviéndose a través de las ramas de un árbol, a 10 metros por hora. Y eso que creemos que trataba de huir dada nuestra presencia.....

Grupo que hicimos la excursión. Tras nosotros vistas de Granada, isletas y lago Cocibolca

En pleno endurecimiento de culo y piernas
La bajada no fue plato de gusto, aunque seguro que nuestras piernas y culos están mucho más firmes desde entonces. Al final les dimos lástima a unos nicas que conducían camiones transportando material de construcción y nos llevaron hasta abajo. Siempre les estaremos agradecidos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Nuestro día a día

Los días en La Prusia comienzan muy pronto, a las 6 y media o 7 h. A partir de esa hora es un “no parar”. Tras una ducha (fría) desayunamos, detectamos las nuevas picaduras de “zancudos” (término nicaragüense para referirse al mosquito) adquiridas durante la tarde noche del día anterior – esto es sólo aplicable a Sonia, pues a Raúl, inexplicablemente no le pican- y revisamos el calzado para evitar encontrarnos con algún huésped inesperado.

Sobre las 7 y media nos encaminamos hacia la escuela “La Inmaculada”, a la que asisten algunos niños de La Prusia para recibir clases impartidas por profesores que en su mayor parte dejan bastante que desear en cuanto a su calidad educativa se refiere.

Bajando el Paseo Zorrilla de La Prusia

Una vez allí Sonia se encarga del refuerzo escolar de los niños de 2º grado y Raúl de los de 3º y 4º (unidos en una misma clase). Nuestra labor consiste en dar clases personalizadas a los niños que tienen más dificultades para leer, escribir, sumar, restar…….hay alumnos de 12 años que no saben leer ni escribir con soltura……y la resta “con llevadas” es todo un mundo.

El horario oficial es de 7:00 a 12:00, pero el 90% de los días termina antes y la duración de cada clase varía en función del ánimo del profesor.

A las 12 y media dos de los voluntarios recogen la comida y comemos todos juntos: la dieta base es arroz con frijoles y a esto se le añaden cosas como: pollo, puré de patatas, pasta o plátano frito.

A partir de las 2 y media comienzan las tareas de la tarde. Sonia acude al Grupo de Apoyo, donde, junto a otras voluntarias, realiza actividades lúdicas y educativas para algunos de los niños del barrio. Mientras tanto, Raúl enseña a leer y escribir a dos personas mayores que viven cerca de nuestra casa.

Foto realizada a petición de los chavales

Todas estas actividades son muy gratificantes para nosotros, aunque no por ello dejamos de llegar agotados a la cama. En seguida hemos cogido cariño a los habitantes de la Prusia, en especial a los más pequeños, y nos hemos dado cuenta de que el niño del libro de la selva a su lado era un urbanita.

Cuando terminamos las actividades de la tarde solemos ir algunos voluntarios al Cafetín, un negocio de una familia de La Prusia, financiado por la ONG con un microcrédito, donde preparan unos “frescos” riquísimos, a base de zumo de frutas, agua y hielo.

El Cafetín

A las 7 y media cenamos lo que preparan los voluntarios a los que les toca cocinar. Tras esto se hace una minirreunión dirigida por la coordinadora de la ONG y después llega el momento de la tertulia, la lectura y algún que otro juego de mesa, siempre que el sueño te lo permita. Nosotros a las 10:00h ya solemos estar durmiendo. Cada noche un insecto, artrópodo o bicho, en general, aparece en la habitación para darnos las buenas noches…. Mañana será otro día….

Una de las camas de nuestra suite

viernes, 29 de octubre de 2010

Masaya y Catarina: volcanes y artesanía

Nuestro primer fin de semana en Nicaragua y nuestra primera visita turística.
El pasado viernes salimos de La Prusia junto a otros cinco voluntarios en dirección a Masaya, un pueblecito con un mercado bastante conocido en el país por su artesanía y situado próximo a una zona volcánica.
 

 Sonia en "Méndez Álvaro" de Masaya

Masaya es un pueblo "nica" 100% donde apenas encontramos extranjeros, excepto algún que otro cooperante de visita como nosotros, entre ellos unos catalanes con quienes compartimos unas Toñas y unas Victorias (cervezas nicaragüenses). A lo largo de la conversación nos aconsejaron el hostal en el que estaban alojados , pues les habíamos comentado que en el que nos quedamos la primera noche no nos acababa de agradar............hostal Masayita, más conocido por nosotros como "la cárcel turca"...


El sábado por la mañana visitamos la zona volcánica y subimos, a través del parque natural, al cono volcánico en activo.....fue impresionante. Tras una caminata de dos horas sudando por todos nuestros poros llegamos a un cráter enorme que emanaba grandes cantidades de azufre.
Nota aclaratoria: esta vez no encontramos el botón para la expulsión de cenizas que provoca el bloqueo del espacio aéreo mundial..........otro volcán será......




A la vuelta de nuestra visita al parque natural paseamos por el mercado, lleno de colorido y donde el regateo está a la orden del día (como en todo Nicaragua, según parece).


El domingo partimos hacia Catarina, uno de los conocidos como Pueblos Blancos.... famoso también por su artesanía y sus vistas a la laguna de Apoyo. Aquí pudimos ver una mariposas azules impresionantemente grandes, un colibrí y gusanos de colorines.
En cuanto a la gastronomía, pudimos degustar platos típicos contundentes y a muy buen precio (1 euro y medio por persona, al cambio) entre ellos la ..........REPOCHETA.....sí sí, habéis leído bien........REPOCHETA.......una tosta de maíz con queso, repollo y un tipo de salsa...........ummmm.
Nota: una pocheta + una pocheta = una repocheta.


 Lo que se ve sobre nuestras cabezas es una mariposa

Casa de campaña del Frente Sandinista

Cuando llegamos a la Prusia, muy cansados pero encantados por la excursión que habíamos hecho, una duchita, cena y pa´ la cama que la semana que comenzaba prometía ser intensa y emocionante.