El pasado fin de semana estuvimos con otros cinco voluntarios, compañeros de La Prusia, en León…..parece mentira… cruzar el charco para acabar en esta ciudad.
Es bastante más grande que Granada y con mucho encanto por los numerosos murales relacionados con la revolución sandinista, ya que esta ciudad es considerada la cuna del levantamiento popular. Además se trata de una ciudad universitaria y esto se nota en el ambiente de la calle y festivo-nocturno.
El hostal en el que nos alojamos estaba genial, habitación doble, internet, 10 minutos de llamadas internacionales, barra libre de café y té, piscina y billar, todo por el equivalente a unos 14 euros la habitación doble…………..lo mejor sin duda fue poder dormir en un colchón que no se hundiese (véase foto de nuestra suite en un post anterior).
En la piscina del hostal
En la terracita del hostal con otros compañeros
El viernes tomamos unas Toñas y unos Flor de Caña (aquí no se andan con chiquitas directamente te ofertan la botella, nada de cañas ni de copas, ¡a lo grande!).
A la mañana siguiente nos encaminamos al museo de la revolución. El guía, llamado Franco, es un revolucionario convencido que había luchado con el Frente Sandinista y había sido arrestado en un par de ocasiones por la Guardia Nacional durante la dictadura de Somoza. Durante la visita al museo nos expuso con mucho sentimiento y emoción la historia contemporánea de Nicaragua. Por cierto, al final parecía que le habían dado cuerda y no nos soltaba. Pero a tod@s nos encantó conocer la historia y las injusticias sufridas por el pueblo nicaragüense en el siglo XX.
Tras esta instructiva visita cogimos (o mejor dicho, “agarramos”, que aquí eso de “coger” se utiliza para otros menesteres…………) un autobús que nos llevó a Las Peñitas, una zona costera del Pacífico. El viaje (20 kilómetros) duró aproximadamente 1 hora (para que os hagáis una idea de cómo son las comunicaciones terrestres por aquí). Una vez en la playa nos dimos un bañito o más bien luchamos contra las olas, porque aunque el nombre del océano sea Pacífico esas aguas eran de todo menos tranquilas. El agua te arrastraba hacia dentro con bastante fuerza y una ola aparentemente insignificante te tiraba al suelo, literal. Después del ejercicio acuático nos decidimos a comer en un restaurante-chiringuito regentado por una francesa y unos nicas donde degustamos el plato más rico que hemos comido en Nicaragua: camarones al coco, sólo de recordarlo se nos hace la boca agua.
La playa estaba desierta......
Atardecer en Las Peñitas
Lo que quedaba de fin de semana lo aprovechamos paseando por León, visitando la catedral y comiendo en los puestos de la calle.
Catedral de León
Ahora a la camita que mañana toca escuela y salir de excursión con los chavales del barrio a Managua, donde podrán disfrutar de un teatro y cuentacuentos con payasos, actividad organizada por el Centro Cultural de España.
PD: Con respecto a las donaciones hemos estado gastando parte del dinero en medicinas que nos ha encargado la responsable de la clínica, voluntaria de la ONG.
Los medicamentos que compramos para los vecinos de La Prusia son: Clotrimazol – pomada y óvulos para los hongos, 10 cajas de cada uno; Bromexina (jarabe para la tos), 6 frascos, Mebendamin (vitaminas), 10 cajas; Ciprofloxacino (antibiótico), 3 cajas de 30 comprimidos. Todo esto ha costado, al cambio, unos 120 euros (recordemos que la seguridad social aquí no nos subvenciona las medicinas).
